Nosotros

En Pueblos Mancomunados aprovechamos de manera sustentable los recursos naturales, generamos empleos y contribuimos al desarrollo socioeconómico de nuestras comunidades.

Nuestro territorio comunal se extiende en 24,932 hectáreas que corresponden a los municipios de Lachatao, Amatlán y Yavesía, a las agencias municipales Latuvi, Cuajimoloyas y Benito Juárez y a las agencias de policía La Nevería y Llano Grande; juntos creamos en 2007 la Industria Forestal de Pueblos Mancomunados, S.P.R. de R.I., que forma parte del complejo industrial de las comunidades y cierra la cadena productiva del aprovechamiento forestal sustentable. Actualmente contamos con 1200 socios-comuneros.

Producimos muebles para la escuela, la oficina y el hogar que cuentan con el certificado
FSC-cadena de custodia del Forest Sewardship Council, organización sin fines de lucro con sede en Bonn, Alemania, que se fundó en 1993 para promover el manejo ambientalmente apropiado, socialmente benéfico y económicamente viable de los bosques del mundo.

Hemos recibido el apoyo de la CONAFOR y otras dependencias gubernamentales para poder construir la obra civil necesaria para nuestro aserradero, nave industrial de transformación y de ensamblaje de muebles; así, pudimos comprar la maquinaria indispensable para que nuestros recursos humanos calificados y comprometidos, tanto los del área operativa como los de la administrativa hayan podido cerrar importantes contratos de venta de muebles con el gobierno y clientes particulares.

Oaxaca multicultural y multiétnica
Oaxaca es el quinto estado más extenso del país con 95,364 km2, tiene una población total de casi cuatro millones de habitantes y cuenta con la mayor diversidad étnica, cultural, lingüística y natural de México.

En territorio oaxaqueño conviven 18 grupos étnicos de los 65 que hay en nuestro país: mixtecos, zapotecos, triquis, mixes, chatinos, chinantecos, huaves, mazatecos, amuzgos, nahuas, zoques, chontales de Oaxaca, cuicatecos, ixcatecos, chocholtecos, tacuates, afromestizos de la costa chica y tzotziles; que en conjunto superan el millón de habitantes y están distribuidos en 2,562 localidades.

La división territorial de Oaxaca reconoce 570 municipios, de los cuales 418 se rigen por el sistema de usos y costumbres como un sistema cultural y no por el sistema de partidos, y tiene el mayor porcentaje de tenencia de la tierra bajo la forma comunal y la mayor concentración de pueblos indígenas de México. Las comunidades de manejo forestal más importantes se encuentran en la Sierra Norte, conocida también como Sierra de Juárez, un ramal de la Sierra Madre.

El bosque protegido por comunidades y ejidos
A lo largo del tiempo, las comunidades locales y los pueblos indígenas que han habitado los bosques han procurado la conservación de la biodiversidad a través de su buen manejo y uso sustentable.

De acuerdo con datos del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), Oaxaca cuenta con 1,310 núcleos agrarios, en una superficie de 4.8 millones de hectáreas, de las cuales 3.1 millones presentan cobertura forestal, es decir, 65 por ciento de la entidad está cubierta por bosques y selvas. Adicionalmente, Oaxaca tiene 23 de los 32 tipos de vegetación que hay en el país. Toda esta riqueza natural es producto de su geografía y de la interacción de las comunidades locales con la biodiversidad.

Más de 700 mil personas dependen de la riqueza forestal del estado, y obtienen sus ingresos de actividades relacionadas con el manejo del bosque. El 80 por ciento de los bosques oaxaqueños son propiedad de más de mil 600 pequeños productores, 860 grupos comunitarios y 760 poblados. A través del manejo forestal comunitario, muchos de estos grupos poseedores de terrenos forestales han logrado consolidar empresas con una gobernanza sólida, que dan mantenimiento a los bosques y extraen productos forestales maderables y no maderables de forma sustentable. Muchas de estas empresas forestales operan desde hace más de 20 años bajo esquemas sostenibles que han sido evaluados bajo los estándares internacionales de manejo forestal del Forest Stewardship Council (FSC).

Oaxaca cuenta con 74,752 hectáreas en manejo forestal certificado por FSC, y otras 25,712 hectáreas se encuentran en una etapa avanzada del proceso de certificación, lo cual demuestra que realizan un manejo sostenible de sus recursos forestales.
Más allá de producir madera en rollo, las empresas forestales comunitarias de Oaxaca han desarrollado proyectos que dan valor agregado a la madera cosechada, a través de la operación de aserraderos, carpinterías y mueblerías. Así, la entidad se ha posicionado como el cuarto productor nacional forestal.

Algunas comunidades y ejidos forestales de Oaxaca como Pueblos Mancomunados de Ixtlán, San Pedro el Alto, La Trinidad Ixtlán, San Mateo Capulalpam, Santiago Xiacuí y Santiago Comaltepec han logrado diversificar sus actividades productivas con los recursos obtenidos por el manejo de sus bosques, como la puesta en marcha de purificadoras y embotelladoras de agua, proyectos de ecoturismo y mueblerías.
Adicionalmente financian obra pública en sus respectivas comunidades y apoyan la preparación académica de niños y jóvenes para que más tarde se desempeñen en las labores del manejo forestal.

Estas comunidades forestales de Oaxaca realizan actividades de conservación de la biodiversidad respaldadas con un Plan de Manejo y estudios de impacto ambiental que incorporan buenas prácticas de conservación de la biodiversidad, como no destruir nidos ni madrigueras, o no cosechar árboles que puedan afectar el tránsito de las distintas especies de fauna que habitan esos bosques.

Historia forestal

La riqueza forestal de Oaxaca atrajo madereros desde muy temprano en su historia:

– 1948 la Compañía Forestal de Oaxaca (CFO), una empresa privada, comenzó sus actividades de explotación en la comunidad zapoteca de San Pedro el Alto, en la Sierra Sur, con la primera concesión.

-1956 inició actividades la paraestatal Fábricas de Papel Tuxtepec (FAPATUX), dedicada a fabricar el papel de los libros de texto del país, con una concesión a 25 años en Santa Catarina Ixtepeji, San Juan Atepec, Ixtlán de Juárez y otras comunidades.

-1970-76 la empresa privada Compañía Maderas de Oaxaca (CMO) extrajo madera de Pueblos Mancomunados.

A cambio del flujo creciente de madera extraída, las comunidades locales sólo recibían un derecho de monte que era depositado en un fideicomiso del gobierno de difícil acceso, y se les ofrecía un número reducido de empleos. Estos años de explotación forestal dejaron además un sistema de corrupción en las estructuras comunitarias. El incumplimiento de los contratos con las comunidades, en los que se establecían obligaciones para las compañías como la apertura de caminos, pago de salarios justos y construcción de escuelas, además de la falta de pago de derecho de monte, provocaría más tarde una serie de movilizaciones, paros, huelgas y demandas.

A fines de los años 70, se acercaba el término del periodo de concesiones y esto orilló a que las compañías cedieran a las comunidades cada vez más responsabilidades sobre el manejo de sus bosques

En este contexto turbulento, un grupo de extensionistas forestales de la Dirección General de Desarrollo Forestal (DGDF) de la Ciudad de México comenzó a trabajar con Pueblos Mancomunados en 1982. Este mismo año el gobierno anunció el otorgamiento de nuevas concesiones a las empresas paraestatales y privadas de las Sierras Sur y Norte, que durarían otros 25 años. Las comunidades respondieron con un amparo en contra del gobierno y, gracias a la fuerte presión pública, las cortes judiciales fallaron en favor de las comunidades, finalizando oficialmente en 1983 el periodo de concesiones en Oaxaca.

Durante la transición entre concesiones y creación de las Empresas Forestales Comunitarias (EFC), se dió una caída inevitable en la producción de madera que en 1984 había disminuido un 30%. La DGDF organizó la UCEFO, S.C., que se constituyó en diciembre de 1985 por las comunidades zapotecas de San Pedro el Alto y Santiago Textitlán, de la Sierra Sur y Pueblos Mancomunados, Santa Catarina Ixtepeji y San Miguel Aloapan, de la Sierra Norte. Posteriormente se les unieron San Andrés el Alto, San Antonino el Alto, Santa María Zaniza, Santiago Xochiltepec y San Miguel Mixtepec.

Con la creación de la UCEFO las organizaciones forestales comunitarias se constituyeron en una fuerza política y las comunidades conservaron sus tradiciones como la agricultura de subsistencia, la ganadería de pequeña escala, el cultivo de frutales, así como los talleres de carpintería y las panaderías. La superficie total que abarcaba la UCEFO era de 122,000 hectáreas, 88% cubierto por bosques de coníferas y especies de hojas anchas, 8% de terrenos agrícolas y el 3% restante por otros usos.

El reto era insertar a las Empresas Forestales Comunitarias en la estructura comunitaria de gobierno. Así, la Asamblea General tiene la máxima autoridad de decisión, el Comisariado de Bienes Comunales la responsabilidad de la administración de la Empresa Forestal Comunitaria y un Consejo de Vigilancia.

En la historia reciente de Oaxaca (1982-2002), las comunidades forestales indígenas han logrado combinar una visión conservacionista con la lucha cada vez más intensa para aprovechar las oportunidades de producción que ofrece el mundo globalizado.